Cómo cambiar de acordes rápido en guitarra (guía sin censura)
Publicado en Octubre 21 2011

Cómo cambiar de acordes rápido en guitarra (guía sin censura)

Tu problema no es la falta de talento, ni que tus dedos sean “demasiado cortos” o “demasiado gordos”. Tu problema es el caos.

Cada vez que intentas cambiar de un Sol mayor a un Do, tus dedos entran en pánico. Se levantan, vuelan lejos del mástil, dudan y aterrizan de uno en uno como paracaidistas borrachos. El resultado es ese silencio incómodo y sucio que mata el ritmo de cualquier canción.

Si quieres dejar de sonar como un principiante eterno, necesitas dejar de “practicar más” y empezar a practicar mejor. Aquí no hay trucos mágicos, solo biomecánica pura y dura.

La cruda realidad: por qué tus cambios apestan

La mayoría de los guitarristas creen que la velocidad se consigue moviendo los dedos rápido. Falso. La velocidad es una consecuencia de la economía de movimiento.

Si para ir de La menor (Am) a Mi mayor (E) levantas la mano entera, la alejas dos centímetros del diapasón y luego intentas aterrizar de nuevo, estás haciendo tres veces más trabajo del necesario. Tu cerebro no puede procesar tanto desperdicio de energía a 120 BPM.

La regla de oro: Cuanto menos te muevas, más rápido tocarás.

El mito de la “memoria muscular”

No existe tal cosa como músculos con memoria. Tus músculos son tontos; solo hacen lo que tu sistema nervioso les ordena. Si practicas un cambio de acorde mal 100 veces, lo que estás haciendo es consolidar un error. Te estás volviendo un maestro en tocar mal.

Para reprogramar tu cerebro, necesitas obligarlo a sentir el movimiento correcto, aunque sea a una velocidad agonizante.

Técnica 1: El arte del “dedo ancla” (o cómo ser un vago eficiente)

Esta es la herramienta más potente que tienes y probablemente la estás ignorando. Un “dedo ancla” es aquel que no necesita moverse (o solo se desliza) al cambiar de un acorde a otro.

Ejemplo clásico: De La menor (Am) a Do mayor (C)

  1. Pon un La menor.
  2. Mira tu dedo índice (cuerda 2, traste 1) y tu dedo medio (cuerda 4, traste 2).
  3. Ahora cambia a Do mayor.
  4. ¿Levantaste el dedo índice? ¡Error! Ese dedo se queda exactamente donde está. Es tu ancla.
  5. ¿Levantaste el dedo medio? ¡Error! Ese dedo también se queda (o apenas pivota). Solo necesitas mover el anular.

Si levantas todos los dedos para hacer este cambio, estás saboteando tu propio progreso. Busca siempre el camino de menor resistencia.

Técnica 2: Visualización (hackea tu cerebro)

El error número uno es mover los dedos mientras piensas a dónde van. Eso es demasiado tarde.

Tienes que usar la “Técnica del Fantasma”:

  1. Mientras estás tocando el acorde actual (ej. Sol mayor), tu cerebro ya debe estar visualizando la forma del siguiente acorde (ej. Re mayor).
  2. Imagina que tu mano adopta esa forma en el aire, como un molde invisible.
  3. Cuando llegue el momento del cambio, tus dedos deben moverse en bloque, todos a la vez, cayendo sobre el mástil como un sello.

Si tus dedos aterrizan uno… por… uno… (primero el índice, luego el medio…), nunca tocarás rápido. Nunca.

Biomecánica para dummies: la muñeca y el pulgar

Tu pulgar no es un gancho para colgar la guitarra. Si tu pulgar asoma por encima del mástil como si estuviera saludando al público, estás limitando el alcance de tus dedos.

  • Baja el pulgar: Colócalo en la mitad posterior del mástil (o un poco más arriba, pero sin exagerar). Esto permite que tus dedos se arqueen y caigan de punta.
  • Adelanta la muñeca: Si tu muñeca está pegada al cuerpo de la guitarra, tus dedos estarán planos y apagarán las cuerdas adyacentes. Saca la muñeca hacia afuera un poco.

El acorde de Fa no es difícil, tu técnica es débil

El Fa con cejilla es el “filtro” que separa a los que tocan de los que lo intentan. Si te duele, es porque estás haciendo fuerza con el músculo equivocado.

No aprietes como si quisieras estrangular el mástil con el pulgar. Usa la gravedad.

  1. Coloca la cejilla.
  2. Tira de tu codo hacia atrás, pegándolo a tu costilla.
  3. Usa el peso de tu brazo para hacer presión sobre las cuerdas. El pulgar solo está ahí para hacer de tope, no para hacer toda la fuerza.

La rutina de práctica que odiarás pero que funciona

Olvídate de tocar canciones enteras por ahora. Vas a hacer “Micro-Entrenamiento”.

  1. Elige dos acordes que te cuesten (ej. Sol y Si menor).
  2. Pon el metrónomo a 40 BPM. Sí, 40. Es ridículamente lento.
  3. Haz el cambio en cámara lenta. Observa cada milímetro. ¿Se levantó ese dedo innecesariamente? ¿Aterrizaron todos a la vez?
  4. Si sale perfecto, sube a 45 BPM.
  5. Si fallas una vez, baja a 35 BPM.

Es aburrido. Es frustrante. Pero en 15 minutos de esto avanzarás más que en 5 horas de tocar “Wonderwall” mal.

Conclusión: deja de leer y ve a tocar

Saber esto no te hace mejor guitarrista. Hacerlo sí.

Tu guitarra no te va a esperar. Coge el instrumento, pon el metrónomo y empieza a limpiar tu técnica. La próxima vez que toques ese cambio de acordes, quiero que suene tan limpio que tu vecino tenga que dejar de golpear la pared para escucharte bien.

Ahora, a trabajar.