¿Quieres verte como Slash o quieres tocar como Slash? Porque, spoiler alert: no puedes hacer las dos cosas al mismo tiempo si tus muñecas están gritando.
La mayoría de los guitarristas pasan años estancados, no porque les falte talento, sino porque su instrumento está colgando a la altura de sus rodillas en un intento patético de verse “cool”. Si has llegado aquí, es porque probablemente te duele la muñeca, tu técnica apesta cuando te pones de pie, o simplemente tienes la madurez suficiente para priorizar tu ejecución sobre tu ego.
Vamos a arreglar esto. Ahora.
El mito de la “guitarra a las rodillas” (y por qué te está matando)
Jimmy Page. Slash. James Hetfield. Todos tienen algo en común: cuelgan sus guitarras peligrosamente bajas. Y tú, viendo sus fotos, piensas que esa es la norma.
La realidad incómoda: Ellos pueden hacerlo porque llevan décadas tocando, tienen brazos de orangután o simplemente han sacrificado su biomecánica por la imagen. O peor, se han operado (o sufrirán) de tendinitis y túnel carpiano.
Cuando bajas la guitarra más allá de tu cintura, obligas a tu muñeca a doblarse en un ángulo antinatural (flexión palmar extrema) para alcanzar el diapasón. Esto no es una “técnica alternativa”; es una invitación VIP a una lesión por esfuerzo repetitivo (RSI). Los tendones que controlan tus dedos pasan por el túnel carpiano en tu muñeca. Si doblas esa muñeca como un gancho, estás estrangulando esos tendones. Resultado: dolor, entumecimiento y, eventualmente, cirugía.
La prueba de realidad: Sentado vs. De pie
Aquí está la verdad más dolorosa: Si no puedes tocar lo mismo de pie que sentado, tu correa está mal ajustada. Punto.
No hay excusas. Si sentado eres un dios del shredding y de pie pareces un principiante luchando con un acorde de Fa con cejilla, el problema no eres tú, es la física. Al sentarte, la guitarra suele estar en una posición ergonómica alta, cerca de tu pecho o abdomen superior. Tu muñeca está recta, tus dedos tienen alcance. Al pararte y dejar caer la guitarra, cambias toda la geometría de tu cuerpo.
Señales de que tu correa está ridículamente baja
- La “Garra” Forzada: Tienes que doblar la muñeca casi 90 grados para hacer acordes con cejilla.
- El Pulgar Asomado: Tu pulgar cuelga inútilmente sobre el mástil porque no puedes colocarlo detrás para hacer palanca.
- Hombro Levantado: Levantas el hombro izquierdo (o derecho si eres zurdo) para compensar la altura, creando tensión en el trapecio.
- Inclinación Frontal: Te inclinas hacia adelante como si estuvieras buscando monedas en el suelo para ver el diapasón.
El método infalible para ajustar tu correa (The Sit-Stand Method)
Olvídate de las reglas arbitrarias o de medir centímetros. Tu cuerpo ya sabe dónde debe estar la guitarra. Sigue estos pasos y no los discutas.
1. Siéntate y ponte cómodo
Siéntate en una silla sin brazos. Coloca la guitarra en tu pierna (derecha para postura casual, izquierda para clásica, me da igual, pero elige una). Asegúrate de que tu espalda esté recta y tus hombros relajados. Esta es tu posición de máximo rendimiento.
2. Ajusta la correa hasta que tenga tensión
Con la guitarra apoyada en tu pierna, ajusta la correa para que quede ajustada contra tu hombro y espalda, sin holgura, pero sin levantarte la guitarra de la pierna. Debe estar justo ahí, “besando” tu cuerpo.
3. La prueba de fuego: Levántate
Ahora, ponte de pie.
- Si la guitarra cae: La correa estaba muy larga. Siéntate y acórtala.
- Si la guitarra sube: Probablemente estaba demasiado corta (raro, pero pasa).
- El objetivo: La guitarra no debe moverse —ni un milímetro— cuando pasas de estar sentado a estar de pie. Debe flotar exactamente en el mismo lugar en relación con tu torso.
Al principio, te sentirás como un Beatle o un músico de jazz de los 50. Te verás en el espejo y dirás: “Dios, parezco un nerd”. Supéralo. ¿Prefieres parecer un nerd que toca increíble o un rockstar que no puede limpiar un solo?
Matices y excepciones (Porque nada es absoluto)
El estilo de música importa (pero no tanto como crees)
- Shredders y Técnicos: Mira a Tom Morello o John Petrucci. Tienen la guitarra en las axilas. ¿Por qué? Porque necesitan acceso total y sin restricciones a los trastes superiores y una muñeca recta para la velocidad. Si tocas metal técnico, jazz o fusión, la guitarra alta no es negociable.
- Punk y Grunge: Si tu repertorio son quintas (power chords) y rasgueos agresivos con el brazo estirado (estilo Johnny Ramone), puedes permitirte bajarla un poco. La muñeca no sufre tanto en los power chords como en los acordes complejos. Pero ten cuidado: “un poco” no es “a las rodillas”.
El tipo de guitarra te odia
- Les Paul: Son pesadas y el mástil tiende a subir. Si la usas muy alta, el cuerpo te golpeará las costillas. Busca un punto medio.
- Flying V: Diseñadas por el diablo ergonómico. Tocar sentado es un infierno sin correa. De pie, el botón de la correa suele estar en un lugar que hace que el cabeceo (neck dive) sea brutal. Necesitas una correa con agarre (gamuza, no nylon) y ajustarla más alta para controlar el balance.
- SG: El famoso “neck dive”. Si la llevas muy baja, pasarás más tiempo sosteniendo el mástil que tocando. Súbela para usar tu cuerpo como contrapeso.
Conclusión: Elige tu veneno
Tienes dos caminos:
- El camino de la vanidad: Bajas la guitarra, te ves “cool” en Instagram, tocas sucio, te cansas a los 15 minutos y en 5 años estás pagando fisioterapia.
- El camino del maestro: Ajustas la guitarra a tu altura anatómica óptima (método Sit-Stand), dominas el diapasón con facilidad, tocas durante horas sin dolor y dejas que tu sonido sea lo que te haga ver genial.
La correa no es un accesorio de moda; es el cimiento de tu postura. Ajústala hoy, agradéceme (y a tus tendones) mañana. Y si alguien se burla de que la llevas alta, simplemente tócales un solo que les derrita la cara. Eso suele callarles la boca.